“UNA [OTRA] MIRADA” Alberto Bañuelos. Escultura y pintura
ALBERTO BAÑUELOS EN EL ARCO DE SANTA MARÍA Cuando Constantin Brancusi, Henri Moore y otros más lanzaron al mundo sus creaciones de geometrías abstractas o pulidas superficies, rompiendo con siglos de mímesis, para apelar al concepto y al sentimiento estético por encima de cualquier otra consideración, estaban sentando las bases de una nueva escultura. Desde entones muchos han seguido caminando por la senda, de suerte que ya es ancha vía que recoge tantas propuestas como podamos imaginar. Este verano, en el pétreo Arco de Santa María de Burgos, su tierra, Alberto Bañuelos Fournier nos enseña cómo transita él ese camino, abriendo nuevas posibilidades estéticas entre la más dura piedra y el muy blando algodón. Su generosidad ha permitido viajar de su taller a la sala de exposiciones una exquisita selección de obra. La blandura de la piedra Llegamos a su mundo de ermitaño, de soledad creadora (la gente libre siempre está sola), en Madrid pero lejos de cualquier bullicio capitalino. Amable, pausado pero locuaz, de exquisita educación. Es abrir la puerta del taller y oírle decir: “yo no discuto con la piedra”. Rotunda afirmación. Entonces, le digo ¿la piedra manda? Por supuesto que lo intenta, pero gana el escultor, sin discutir, llevándola a donde quieres que llegue. Y eso ¿cómo se hace? Con la cabeza. Las manos solo son herramientas adiestradas. La escultura se hace con la cabeza. Quizá basten estas palabras para explicar todo lo que hay tras la obra de Alberto Bañuelos (Burgos,